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Bio - Horacio Hidrovo Velásquez

 

 

 

 

HORACIO HIDROVO VELÁSQUEZ1

 

 

 

Estos son apuntes biográficos de Horacio El Viejo, como lo llamamos en oposición a Horacio el Joven, su hijo, el Poeta Mayor de Manabí, Horacio Hidrovo Peñaherrera.  Hidrovo Velásquez es el “Horacio Hidrovo” al que hace referencia Paco del Casti en su poema musicalizado como pasillo por Filemón Macías y titulado Romance a una tejedora manabita.

 

 

 

El poeta, escritor y maestro nació en Santa Ana, Manabí, el 20 de mayo de 1902, hijo de Eduardo Hidrovo Guadamud y Orfilia Velásquez Castro, naturales del sitio Sasay del cantón Santa Ana, y agricultores en la cuenca del río Portoviejo.  Dejó la superficie del planeta el 19 de abril de 1962.  “Su infancia transcurrió en su ciudad natal, para entonces una pequeña comunidad vinculada directamente con la vida agraria, lo que más tarde será un factor influyente en la narrativa del autor, especialmente en su novela Un hombre y un río”.
Menor de seis hermanos que salieron de Sasay a Portoviejo, estudió en la Escuela Tiburcio Macías, bajo la tutela de su hermano mayor Eduardo.  En 1914 terminó la primaria y pasó al Colegio Olmedo.

 

 

 

El olmedino

 

En 1914 ingresó al Colegio Nacional Olmedo de Portoviejo y formó parte de una generación entusiasta de la poesía.  En 1920 se graduó de Bachiller.  Entonces su hermana Luz María lo envió a estudiar medicina en la Universidad Central de Quito, pero su repentino fallecimiento le obligó a regresar a Santa Ana, en 1922.  En 1923, aparecieron sus poemas en las revistas literarias "Iniciación" y "Argos" y en el diario La Provincia, de Portoviejo. 

 

Vivió su  adolescencia y juventud entre Santa Ana, Portoviejo y Guayaquil pero fijó su residencia en Portoviejo.  Vivir en Guayaquil le dio la oportunidad de alternar con los miembros del Grupo Guayaquil. Tal convivencia espiritual quedó testimoniada por José De La Cuadra: ""Hidrovo es de la madera de los triunfadores, de los que logran alzar su penacho blanco y engallado entre las cabezas canas por viejas, grises por vacuas, de la multitud... Yo saludo en Hidrovo un gran poeta que será.  Es esta la segunda vez que vaticino algo grande y en ninguna de las dos veces creo haberme equivocado”2.  En el Colegio Olmedo, después fue profesor de Literatura (1938) y llegó a ser su Rector (1944).

 

En el Portoviejo de entonces, se vivía “un momento de esplendor cultural con figuras de la talla del poeta Vicente Amador Flor y en el ambiente aun pueblerino se respiraba arte y poesía.  Las familias tenían pianos en sus casas y las madres de familia enseñaban a sus hijas, pero al mismo tiempo la pobreza y el quietismo del agro hacía que los jóvenes emigraran a centros urbanos más ricos y poblados, quizá por eso, viajó a Guayaquil en 1924 y se empleó como redactor del periódico ‘El Guante’ compartiendo un departamento del barrio de San Alejo, propiedad de la familia Peñaherrera, con otros estudiantes.  Y cuando el 26 cerró sus puertas el mencionado diario, se ganó la vida vendiendo libros o como dependiente en tiendas de comercio y subarrendando piezas, identificado en política con el naciente partido Socialista que pronto le acogió en su seno”, tal como lo consigna Rodolfo Pérez Pimentel en su Diccionario Biográfico (ver 1).

 

En 1927 se casó con la guayaquileña Lila Peñaherrera Encalada, “matrimonio feliz con cinco hijos”, consigna Pérez.  Trabajando en el Resguardo de Aduanas de la Isla Puná, organizó la recepción a Sarita Chacón que regresaba del Concurso Mundial de belleza en Miami.

 

 

 

Militancia comunista

 

Fue militante del Partido Comunista del Ecuador desde 1930 y su máximo líder en Manabí.  En 1944 tomó parte de la Alianza Democrática Ecuatoriana que derrocó al gobierno del Dr. Arroyo del Río.  En 1945 se principalizó como Diputado por los Trabajadores. 

 

En 1934 falleció su hija Aureola con tosferina.  En 1935 se instaló en la Quinta La Paz que le facilitó su sobrino Jorge Cevallos Calero, y donde fue apresado en 1937 por la dictadura del Ing. Federico Páez y como se dijo que iban a matar a los comunistas presos en el penal Tomás Larrea, envenenándolos con la comida, su esposa -que estaba embarazada- no dudó en llevarle diariamente la alimentación.  En una de esas largas caminatas sufrió una fuerte caída a consecuencia de la que el niño nació con problemas respiratorios y murió a los pocos meses.  En 1938, al ser convocada la Asamblea Constituyente por el nuevo dictador Alberto Enríquez Gallo, formó un Frente Común de las Izquierdas en Manabí con Alfaro Vera, en el que intervinieron el Comunismo, el Socialismo y la Vanguardia Revolucionaria Socialista, pero no consiguió mantener esa unidad.

 

En 1938 se lo encuentra dictando clases particulares en Jipijapa. Después, se estableció en Guale con los suyos, también como profesor.  En 1939, regresó a Portoviejo para estar junto a su madre y regularizar los estudios de sus hijos.

 

En la semana santa de 1940, al saber que el líder comunista guayaquileño Pedro Saad había sido confinado en Rocafuerte, fue a sacarlo con Eugenio Palomeque Barreiro para compartir varias horas de amena charla y degustar una fanesca.

 

Después de triunfar la revolución del 28 de mayo de 1944 fue electo Diputado suplente por los trabajadores de la Costa y como al poco tiempo el principal Víctor Hugo Briones falleció trágicamente en el río Guayas, concurrió a la Cámara y participó en la elaboración de la célebre Constitución de 1945, considerada una de las más avanzadas del continente.  Ese año organizó el Festival de la Victoria con el auspicio de la colonia china tras la terminación de la II Guerra Mundial y toda la comunidad portovejense disfrutó de aquellos actos.

 

 

 

El señor rector

 

Como rector del Colegio Nacional Olmedo de Portoviejo, tuvo un brillantísimo desempeño, incrementó la biblioteca, fundó la orquesta juvenil, organizó y llevó a cabo inolvidables veladas y verbenas con la participación artística de alumnos y profesores como Ecuador Solórzano Rodríguez, hasta que el 30 de marzo de 1946 advino la dictadura velasquista y fue cancelado con el pretexto de "haber incrementado la biblioteca con libros peligrosos para la juventud", es decir, con obras marxistas.  Fueron épocas muy duras que sobrellevó con gran estoicismo.

 

En 1948 fue secretario de la Delegación del Seguro Social y vio la luz su tercer poemario "Jinetes en la noche".  Había en este breve cuadernillo una poesía fina transida de ternura y de melancolía y uno de sus poemas, La torre de mi pueblo, por su valor intrínseco, se incorporó a la más exigente poesía ecuatoriana de entonces.

 

En 1949 inició los festivales montubios anuales en Manabí con participación de reinas campesinas, cantantes y narradores del agro.  En los años 50 volvió a ser nombrado profesor en el Colegio Olmedo.  En 1953, su hija Luz María se graduó de odontóloga en Guayaquil.

 

 

 

La Casa de la Cultura manabita

 

En 1957 fue Presidente del núcleo manabita de la Casa de la Cultura Ecuatoriana desde donde promovió y organizó el Primer Festival Nacional de la Poesía, creó la biblioteca popular ambulante que llevó libros a los más alejados recintos manabitas.  En un carro de plataforma que servía de escenario sacó a las calles el cine y el teatro ambulante, con grupos estudiantiles.  Entonces, supo interpretar con fidelidad los objetivos de la Casa de la Cultura con relación a la proyección social de la entidad, y “llevó a los pequeños poblados de su provincia y a las escuelitas rurales el mensaje de la inteligencia y del espíritu.  Enseñó a los campesinos los nombres de los forjadores de la nacionalidad.  Acostumbró a leer a quienes miraban desde lejos, con temor, al libro.  Promovió embajadas de músicos, pintores, poetas y educadores, haciéndolos llegar a sitios a donde sólo arribaban jinetes a caballo o mula.  Por ello, el pueblo lo amó sin reservas...”3

 

En 1957 publicó la novela "Un hombre y un río", en 315 págs. con la historia de Celestino Vinces y la de ese patriarca fluvial que es el río Portoviejo.  Vida rural alternada de apacibilidad y de violencia.  El drama de la tierra para la plantación y del río que es camino y es sustento, está personificado por los hombres y las mujeres cuya ruralidad potente no han logrado dominar las numerosas pequeñas ciudades que pueblan su territorio.  Es tal su éxito que ha tenido varias ediciones, aunque en su momento constituyó un anacronismo pues apareció veinte y pico de años después de haber sido escrita.

 

En 1960 dio a la luz -en la revista "La Semana" editada por el Núcleo del Guayas de la Casa de la Cultura- su conocido poema Canción de las Voces Infinitas con elaboradas figuras literarias y la reiteración de un "te quiero" que sirve para elevar románticamente el verso a cimas de grandeza sostenida.  Ese año también salió su quinto poemario “Recado de agua clara” con versos escogidos en 102 páginas: Y voy diciendo que la vida es buena.

 

 

 

Una vida sencilla

 

En 1961, el Gobierno Nacional le otorgó la Condecoración al Mérito Educativo por su dedicado y fecundo trabajo en beneficio de la colectividad de Manabí, que le impuso personalmente el ministro de Educación Pública, el profesor Gonzalo Abad Grijalva.  Considerado como uno de los más interesantes y menos difundidos poetas posmodernistas del Ecuador, Horacio Hidrovo Velásquez dejó una rica herencia literaria recopilada en varias publicaciones”. Se mantenía del producto de sus clases de Literatura en el colegio de señoritas Portoviejo, cuando una vieja insuficiencia cardiaca le hizo crisis y debió ser internado.

 

Poco después pidió ser llevado a casa de su hija y falleció apaciblemente.  Tenía cincuenta y nueve años de edad.  Para entonces, estaba prematuramente avejentado "pues el dolor fue un enemigo alojado en mi vida y vivir torturado puede ser parte importante en la razón de existir de la poesía”.  Siempre había sido un hombre cordial con la solidaridad y bondad propia del manabita.   “Su larga y enteca figura de andante caballero, su sed devoradora de justicia y de poesía y su inveterada costumbre de soñar, hacían de él la imagen rediviva de nuestro señor don Quijote”, diría después su amigo Cristóbal Garcés Larrea.  Hizo cultura en la apacible ciudad de los reales tamarindos: solitariamente, incomprendido a veces y hasta combatido en muchos casos, pero siempre con tenaz fervor.

 

En orden cronológico, publicó: El libro Prematuro (poesía, 1923); Pedro Gómez, (relatos, 1930); Jinetes en la noche, (poesía, 1948); Dimensión del Dolor, (poesía, 1951); Un hombre y un río (novela, 1957); Recado de Agua Clara, (poesía, 1960).  Luego de su muerte se publicaron su ensayo La Geografía que no se Enseña y la obra de teatro La Honra de los Hombres.
En 1975, su hijo Horacio Gandhi Hidrovo Peñaherrera, el Poeta Mayor de Manabí, con el título de Canción de las Voces Infinitas, publicó en Editorial Gregorio de Portoviejo una antología poética suya.

Este es, en escasas líneas para la magnitud de su estatura humana, social y poética, aquel gran poeta al que con el panal de su poesía rindió justo homenaje de admiración y amistad Paco del Casti en su romance pasilleado.-

 

 

1 ALARCÓN COSTTA, César Augusto, Diccionario Biográfico Ecuatoriano, Fundación Ecuatoriana de Desarrollo FED/ Quito, 2000.

www.enciclopediadelecuador.com

http://byrongio.blogspot.com/2007/09/biografia-de-horacio-hidrovo-velasquez.html

http://www.diccionariobiograficoecuador.com/tomos/tomo13/h2.htm

2 DE LA CUADRA, José, Revista Semana Gráfica.

3DÍAZ ICAZA, Rafael,Botella al Mar, diario El Universo,Guayaquil, l8/04/1987).

 

 

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